sábado, 16 de julio de 2016

Microinformática: El Casio PB80


Aunque al pensar en la informática de los años 70-80 nos imaginemos grandes procesadores, con teclados aparatosos y pantallas monstruosas, también hubo otro submundo en el que el tamaño también importaba: A finales de la década de los 70 comenzaron a surgir los llamados ordenadores personales "de bolsillo", auténticas máquinas con mucho potencial y reducidas dimensiones.

Uno de estos ejemplos fue el PB80, que representó el salto de Casio a los "auténticos" ordenadores de bolsillo. Mientras su predecesor, el Casio FX-702P, se llamaba todavía "calculadora programable", el PB80 ostentó el título de "ordenador personal".


Aún así, el PB80 tenía un diseño sencillo para reducir costes, siendo éste una versión lowcost del Casio PB100, con unas especificaciones bastante inferiores a su predecesor y su pantalla de 12 caracteres hacía que programar en BASIC fuera una complicada tarea.

En su versión estándar, estaba equipado con 1 KB de RAM, lo que se traduce en sólo 544 bytes para BASIC, siendo este muy limitado. Gracias a un módulo de memoria O-1, se podía actualizar hasta los 1568 bytes de memoria de usuario, por lo que el usuario se podía mover con un poco más de soltura.

Nota: Para que os hagáis una idea, un iPhone 6 tiene 1 GB de RAM (1 GB = 1.000.000 KB).


Pese a sus limitaciones, con este pequeño podíamos almacenar datos bancarios, una agenda telefónica, componer y guardar hasta 10 programas simultáneamente, apuntar tareas en una agenda... Además de la propia calculadora científica. Tened en cuenta que estamos hablando del año ¡1982!

Por otra parte, el teclado se había reducido al mínimo absoluto aunque se le proporcionó un diseño de estilo QWERTY (el FX-702P tenía una distribución alfabética no estándar), convirtiendo al PB80 en el más ligero y pequeño de su gama: 92 gramos y el mismo tamaño que un smartphone actual.

En la primera imagen podéis ver la unidad que conservo aún, de las primeras fabricadas a principios-mediados de los 80, cuando el PB80 dio paso al PB110, además de estar en pleno funcionamiento tras colocarle un par de pilas de botón gracias a su pantalla LED que aguanta muy bien los años. Mal endémico que tenían sus compañeros de SHARP, cuyas pantallas desteñían el color con los años y se hacían inoperativas.

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